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Transcripción
Fueron muchas adaptaciones diría yo porque pasé por muchos lugares.
Estuve primero viviendo en la Florida muy cerca de Miami, mi papá vive en Miramar, que es un barrio que queda como a una hora de Miami más o menos y estuve allá viviendo tres meses y allá fue donde tuve mi primer contacto con lo que sería un poco la comunidad de cubanos en Miami.
Y sobre todo esa generación de cubanos que nunca ha regresado a Cuba, que muchos se fueron en los 60 o muchos inclusoeven en los 90 también y fue muy interesante conocerlos porque era como si estuviéramos hablando de dos países totalmente diferentes.
Yo recuerdo que cuando llegué a Miami la primera vez, me impresionó mucho que las mujeres, muchas de las mujeres que salían afuera a la calle, iban vestidas con batas de casadressing gowns y con roloshair rollers en la cabeza y chancletasflip-flops y que era una forma como se vestían las mujeres en los 50 y en los 60 en Cuba pero que realmente las personas no se visten más así.
Y era como esta idea de que efectivamente para ellas aún, la Cuba que estaban pensando que existía era un poco la que dejaron.
inclusoeven no solo la manera de vestirse, inclusoeven la manera de hablar, sobre todo las generaciones más viejas.
Hay una gran presencia de un catolicismo por ejemplo que todavía está muy marcado, hay muchos hábitos burgueses también, sobre todo porque se trata de una generación que sobre todo los que emigran alrededor de los años 60 y 61, muchos se asientansettle en Nueva York pero otros en Miami y muchos venían de clases, digamoslet's say de una pequeña o medianamedium-sized burguesía.
Y a vecessometimes se distingue también de la manera como se visten, las joyasjewelry que tienen, las reliquiasrelics de familia que muestran, lo que pudieron sacar del país.
Entonces que en cierto sentido es Cuba que no existe, no solo porque han pasado más de 50 años sino también por todo el proceso revolucionario y político que aconteció en la islaisland y que de alguna forma hizo que con esos hábitos, no es que han desaparecido pero que no sean los que predominen en cierto sentido.
Es muy complicado ser cubana y estar en los Estados Unidos y estar especialmente en Miami porque eres interpelada todo el tiempo, o seaI mean, eres colocada en un marcoframework, digamoslet's say político y eres interpelada con el deseo de que pienses como ellos, de que las razones por las que se han ido de Cuba sean meramentemerely políticas por ejemplo.
o seaI mean, hay muy poco, sobre todo en las generaciones más viejas, hay muy poca posibilidad de diálogo o de aperturaopening, inclusoeven de curiosidad a ver las historias que uno puede traer de como parte de una nueva generación.
Ahora, esto me parece queI think that cambia mucho con las nuevas generaciones, he tenido la posibilidad de conocer a muchos cubanos norteamericanos e inclusoeven aquí, estudiantes en Princeton y que muchos tienen muchos deseos de ir a Cuba, que no comparten necesariamente, respetan las vivenciaslife experiences que tuvieron sus padres pero perfectamente podrían estar abiertos a tener otras experiencias.
Pero digamoslet's say que mi relación con la pequeña Habana es un poco de precaución, a vecessometimes me siento un poco interpelada y prefiero entonces no ir demasiado.